Industria inmobiliaria: la urgencia de reinventarse en un escenario incierto

El mercado inmobiliario en la Región Metropolitana es otro de los aspectos donde la crisis post estallido social y sanitaria por coronavirus muestra su presión. De acuerdo al último reporte de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), en abril la venta de viviendas cayó 66,4% respecto de igual mes del año anterior, lo que resulta de una contracción de 73,2% en la comercialización de departamentos y de 40,6% en la de casas.

Este fenómeno no es raro: por una parte, hay una restricción de movilidad de las personas, lo que claramente genera una disminución, en algunos casos en 100%, de visitas a la sala de venta, lo que históricamente ha sido un camino previo para la venta de una vivienda.

Por otra parte, el impacto del estallido social y de la pandemia ha afectado el empleo y las expectativas de las personas, lo que produce, en algunos casos, una postergación de compromisos de endeudamiento a largo plazo. Como no es algo de vida o muerte y es preferible “guardar la billetera” en estos tiempos inciertos, muchas personas prefieren postergar una decisión de este tipo hasta que todo se vaya normalizando.

En este escenario, el apoyo de la tecnología es una buena oportunidad, en una industria que tradicionalmente ha sido lenta en adoptar este tipo de herramientas. Las cotizaciones en línea toma un nuevo protagonismo, logrando mantener un volumen importante de consultas.

Sin embargo, la tasa de cierre de estas cotizaciones es más baja que las que se producen en visitas a la sala de ventas. La tasa de cierre promedio del año 2019 es 3%; es decir, del total de personas que han cotizado al menos una vez una propiedad vía online o presencialmente, el 3% genera una reserva. En el primer trimestre de 2020 este indicador bajó un 2,2%.

Esto genera en la industria una urgencia por adaptarse y reinventarse a una nueva forma de vender para captar, en lo posible, con buenos precios y un adecuado acompañamiento, el interés de personas, que más allá de la situación actual, siguen dispuestas a comprar una vivienda.

Toda crisis trae una oportunidad, por lo que el foco hoy debe estar en encontrar aquellas instancias que permitan a la industria digitalizarse y generar cambios que permanecerán post pandemia. Según un análisis de PlanOK de 480 proyectos en la Región Metropolitana, en el comparativo del primer trimestre de 2019 y 2020 se logró que las cotizaciones presenciales en enero disminuyeron -10%, en febrero -6%, registrándose en marzo una abrupta caída del – 54%. Por otro lado, este mismo trámite vía online a distancia tuvo un alza de 9%, 8% y 24%, respectivamente en cada mes.

También podemos mencionar no sólo una nueva forma de vender sin ir a la sala de ventas, sino también la oportunidad de potenciar la renta residencial permitir, al igual que en países, transformar el negocio inmobiliario con una mirada de mediano y largo plazo y como un aporte a la calidad de vida de las personas que ofrece productos que, más allá de los metros cuadrados, aporten un estilo de vida en comunidad.

Fuente: diario El mostrador

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